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Reanudamos la actividad presencial

Ser Feliz – Belén Martín
Psicología y Educación

¡Bienvenidos de nuevo al centro Ser Feliz – Belén Martín!

A partir del próximo día 8 de junio reanudamos la actividad presencial en el centro. Para ello se ha realizado una desinfección completa del mismo y se pondrá a disposición de los usuarios gel hidroalcóholico en la entrada y papel de camilla desechable (que será cambiado tras cada sesión) en los asientos. Por supuesto, todos mantendremos la distancia de seguridad. Para evitar encuentros innecesarios las sesiones seguirán el horario establecido sin excepción. Os pedimos que seáis puntuales tanto en la llegada como en la salida. Se realizarán desinfecciones frecuentes siguiendo la normativa establecida por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

También mantenemos la actividad online que venimos realizando para quien así lo prefiera o esté incluido en un grupo de vulnerabilidad o riesgo.

Para las personas interesadas están a vuestra disposición los talleres de crecimiento personal y educación emocional a través de mensajes, como “14 días para conocerte mejor” y “7 semanas para gestionar tus emociones” de manera que se permite a los interesados una experiencia formativa en un formato accesible, sencillo y directo, a un precio mínimo para que todo aquel que desee mejorar su bienestar lo tenga al alcance de la mano.

Para cualquier duda contacta conmigo en el teléfono 681 372 373.

¡Nos vemos pronto!

Belén Martín

Servicios

7 Semanas para gestionar tus emociones

7 Semanas para gestionar tus emociones
SER FELIZ – BELÉN MARTÍN

Las emociones son algo inherente al ser humano: no podemos evitar tenerlas. Condicionan constantemente nuestra vida sin que apenas nos demos cuenta, ya que la mayoría de ocasiones pensamos y actuamos en función de como nos sentimos. Y sin embargo nadie nos ha explicado en qué consisten las emociones, cómo funcionan y qué podemos hacer para manejarnos mejor con ellas.

Incluso cuando sabemos qué son y cómo funcionan es fácil dejarse llevar por el impulso, en ocasiones con consecuencias fatales. ¿Quién no ha perdido los nervios al sentir ira y ha dicho o hecho algo de lo que se ha arrepentido? ¿Quién no se ha enamorado perdidamente y ha dicho y hecho cosas que cambiaría?

Aunque parezca increíble conocernos mejor a nosotros mismos, investigar y comprobar como funcionamos a nivel emocional y sentimental es más sencillo de lo que parece.

En este taller te ofrezco 7 ejercicios para mejorar tu gestión emocional, uno a la semana, para que a lo largo de 7 semanas desarrolles un conocimiento y una experiencia sobre ti mismo y tu manera de sentir, pensar y actuar que, sin duda, cambiará tu vida.

Se trata de una serie de explicaciones claras y ejercicios adaptados a tus vivencias cotidianas, de carácter eminentemente práctico.

Aprender a gestionar tus emociones te convertirá en una personas sabia, emocional y sentimentalmente consciente y responsable.

El precio del taller de 7 semanas de duración es de 40€.

Disfrutar de esta nueva experiencia es tan fácil como escribir un mensaje por WhatsApp al teléfono 681 372 373, indicando “Gestión Emocional”, tu nombre completo y DNI (o NIE) o rellenar el formulario que aparece a continuación. Se te proporcionarán los datos de pago y las instrucciones para poder comenzar tu propio viaje interior. Se adapta total y absolutamente a tu calendario, ya que la inscripción permanece abierta sin fechas de inicio o finalización. El material que recibes no tiene caducidad: podrás utilizarlo a lo largo de tu vida cuantas veces desees.

Un saludo y un abrazo con cariño,

Belén Martín

Servicios

14 Días para conocerte mejor

14 DÍAS PARA CONOCERTE MEJOR
SER FELIZ – BELÉN MARTÍN

El crecimiento personal es uno de los procesos más hermosos al que puede aspirar un ser humano. Y cualquier trabajo de crecimiento personal por fuerza tiene que pasar por una etapa inicial de autoconocimiento. Tal como indica uno de los principios básicos de la psicología científica: sólo se puede modificar lo que se conoce y se ha observado.

Por ello en estos tiempos en los que la tendencia es mirar hacia afuera (por ejemplo, observar más lo que hacen los demás que lo que hace uno mismo, o focalizar nuestro control en los sucesos externos en vez de lo que nos sucede por dentro) desde SER FELIZ – BELÉN MARTÍN te propongo una serie de ejercicios para mirar hacia dentro y ayudarte a conocerte mejor a ti mismo/a a través de una serie de 14 ejercicios que se te proporcionarán (uno al día) durante 14 días.

El precio de la serie de ejercicios es de 40€.

Disfrutar de esta nueva experiencia es tan fácil como escribir un mensaje por WhatsApp al teléfono 681 372 373, indicando «Autoconocimiento», tu nombre completo y DNI (o NIE) o rellenar el formulario que aparece a continuación. Se te proporcionarán los datos de pago y las instrucciones para poder comenzar tu propio viaje interior. Se adapta total y absolutamente a tu calendario, ya que la inscripción permanece abierta sin fechas de inicio o finalización. El material que recibes no tiene caducidad: podrás utilizarlo a lo largo de tu vida cuantas veces desees.

Aprovecho para mandaros un abrazo lleno de cariño y fuerza,

Belén Martín

Comunicación eficaz

15. La gestión emocional

Una vez definidos los conceptos de emoción y motivación y como nos afectan en la vida cotidiana vamos a profundizar en las técnicas que nos pueden ayudar a mejorar nuestra gestión emocional.

El primer paso para alcanzar una gestión emocional funcional y adaptativa, enfocada en el logro de nuestros objetivos, consiste en aprender a identificar nuestras propias emociones y ponerles nombre. En muchas ocasiones nos encontramos que sentimos algo positivo o negativo pero no sabemos muy bien de qué se trata y simplemente actuamos impulsivamente en función de esa valencia.

Es imprescindible comprender que cada emoción es diferente y que podemos diferenciarlas haciendo una introspección sobre qué es lo que sentimos y cual es la causa de ese sentimiento (por ejemplo, cuando sientes un malestar inespecífico que te impulsa a actuar de malas maneras, distinguir si se trata de tristeza, enfado, miedo u otra emoción negativa y asociarla a la memoria o la situación que la ha generado para actuar en consecuencia y no ir comportándonos de manera confusa o incoherente).

Identificar emociones no es fácil en un inicio, sin embargo cuenta con la ventaja de que se trata de un aprendizaje más y que mejora con el mero hecho de repetir este acto de conciencia sobre lo que sentimos. Poner nombre a nuestras emociones genera que sea más fácil este aprendizaje ya que somos seres que basan su razonamiento y memoria en el lenguaje, que es el que nos facilita la gestión cognitiva de nuestros comportamientos.

El segundo paso para una adecuada gestión emocional pasa por aprender a asociar nuestras emociones con sucesos concretos (personas, lugares, momentos, recuerdos, etc.) de manera que identificamos huellas de memorias específicas con emociones específicas, evitando confusiones o malentendidos con uno mismo y con los demás. Aunque no siempre vamos a encontrar la causa de una emoción (a veces nos sentimos de una manera y no sabemos por qué y, a pesar de intentar encontrar su origen, no lo conseguimos) es importante al menos intentarlo el máximo de veces posible.

El tercer paso para una adecuada gestión emocional consiste en comunicar a las personas de nuestro alrededor la emoción que estamos sintiendo y la causa (si la sabemos), facilitando el entendimiento, la comprensión y la empatía para con nuestra conducta. Es vital cambiar el foco de la comunicación de lo que hace o dice la otra persona a la emoción que nos hace sentir, desculpabilizando y no juzgando los actos de los demás en función de las emociones que nosotros sentimos al respecto (por ejemplo, nos sentimos enfadados por algo que ha dicho alguien y le transmitimos que aquello que ha dicho nos hace sentir mal, cambiando el foco de lo que ha dicho a lo que sentimos, evitando que pueda sentirse culpable de nuestras emociones).

El cuarto paso para la gestión eficaz de las emociones consiste básicamente en aceptarnos como personas “sintientes”, esto es, que sentir emociones es natural y que no es malo en sí mismo, todo lo contrario: es extraordinario y fabuloso poder percibir la magnitud de las emociones en todo su esplendor (tanto las positivas como negativas porque todas tienen un sentido adaptativo), pero sin dejar que sean prioritarias a la hora de comportarnos, equilibrando nuestro cerebro emocional con nuestro cerebro racional. Al respecto cabe destacar que las emociones se generan al activarse una serie de núcleos cerebrales que facilitan la liberación de unas sustancias en nuestros circuitos neuronales, y que esas sustancias tienen un tiempo de actuación limitado: ninguna emoción se mantiene eternamente, sino que va perdiendo intensidad y se minimiza o desaparece en un período de tiempo definido. Por ello sentir emociones de una manera natural permite que podamos dejar que fluyan sabiendo que en algún momento cercano se reducirán a su mínima expresión o se apagarán.

El paso final, o quinto paso, consiste en actuar en consecuencia a la valencia de la emoción y de nuestros objetivos: si se trata de una emoción negativa la dejo fluir, dejando que se minimice de una manera natural y defino mi comportamiento no solo por la emoción, sino también por el razonamiento subyacente sobre ella (porque la sentimos) buscando soluciones y equilibrando nuestro yo sintiente con nuestro yo pensante. Si se trata de una emoción positiva, la pauta más eficaz es maximizarla y permitirnos disfrutarla con magnificiencia, y actuar (al igual que en el caso anterior) de una manera equilibrada entre lo que sentimos y lo que pensamos que nos acerca a nuestros objetivos. En la medida de lo posible siempre hay que compartir nuestras emociones con los demás para facilitar una relación agradable y que nos acerque a nuestro objetivo más importante: SER FELICES.

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Comunicación eficaz

14. Las emociones ¿qué son y cómo nos afectan?

Las emociones las sentimos constantemente, sin embargo nadie nos ha explicado en qué consisten o cómo nos afectan, información que nos ayudaría sobremanera a aprender a gestionar nuestras propias emociones.

La palabra emoción significa “hacer mover”, y está muy relacionada con la motivación (“mover hacia”). Quizá este significado es más obvio ya que cuando algo nos agrada, gusta o interesa nos genera una cierta inquietud para ”movernos hacia” eso (nos motiva).

El concepto de emoción es un poco más complejo debido a sus connotaciones históricas: cuando éramos seres primitivos nuestro cerebro era mucho más pequeño de lo que es ahora, y dos de sus estructuras principales eran la amígdala y el hipotálamo, que son los centros donde se generan las emociones. La función de las emociones en ese momento era muy relevante y consistía en la supervivencia: cuando uno de nuestros antepasados sentía una emoción intensa (por ejemplo, el miedo) ante un estímulo que le generaba incertidumbre o malestar se activaban estos núcleos cerebrales y conectaban con la parte de acción de nuestro cerebro iniciando una secuencia conductual de huida o ataque, que favorecía su supervivencia (por ejemplo, si se trataba de un animal, huyendo o atancándolo se aseguraba de sobrevivir).

A lo largo de los años de evolución del ser humano nuestro cerebro ha crecido, especialmente en las áreas frontal y prefrontal, que son las encargadas de nuestro pensamiento racional. Sin embargo seguimos manteniendo los mismos núcleos emocional que se activan e inician comportamiento de huida/ataque (miedo), aproximación (amor) o distanciamiento (asco) en función del tipo de emoción y la intensidad sentidos. En la actualidad, en nuestra sociedad, las emociones ante situaciones de peligro real mantienen esa función antigua de supervivencia, pero no tienen el mismo sentido en nuestro día a día, en el que no es funcional ni adaptativo responder a los estímulos con los comportamientos primitivos que provocan. Esto es fácil de identificar en situaciones de condicionamiento emocional, por las que ante una situación en la que hemos sentido una emoción intensa nos sentimos impelidos a actuar de manera impulsiva por la emoción que nos ha generado, incluso aunque nos suponga una pérdida de oportunidades o de bienestar. Un ejemplo de emoción negativa intensa que nos puede generar este tipo de respuesta es el miedo a un objeto o situación (llegando incluso a desarrollar patologías como las fobias), y un ejemplo de emoción positiva intensa es el amor (llegando incluso a padecer situaciones perjudiciales para uno mismo por sentirse enamorado de otra persona y desear por encima del propio bienestar el bienestar del otro). Todo ello limita nuestras vidas aunque nuestras vidas no dependan de ello (ya no sobrevivimos por huir de algo que nos genera miedo, o por cumplir todos los deseos de una persona que amamos).

Las emociones son comunes a toda la humanidad y los estudios científicos muestran que las emociones básicas nos afectan a todos en función de su intensidad y su valencia (positiva/negativa). El hecho de desconocer su funcionamiento nos lleva habitualmente a actuar de manera impulsiva sin tener en cuenta las consecuencias, lo que puede llegar a perjudicarnos.

El simple hecho de saber que las emociones existen, poder ponerles nombres e identificar en que situaciones, con que personas o que circunstancias se activan nos ayuda a decidir que deseamos hacer con nuestra conducta.

Esto no significa que no tengamos que sentir las emociones, sino todo lo contrario: es maravilloso sentir emociones y dejarlas fluir, ya que es lo que nos define como personas, pero podemos delimitar el alcance que tiene sentir emociones en nuestro comportamiento y nuestras conductas, de manera que seamos consecuentes con nosotros mismos y eficaces con nuestros objetivos.

El ejercicio adecuado para iniciar el trabajo de gestión emocional consiste en iniciar una observación (a ser posible sistematizada en forma de registro) para aprender a conocernos a nosotros mismos respecto a nuestras emociones. Un registro que puede ayudarnos en este proceso puede incluir las situaciones en las que hemos sentido emociones intensas, día y hora, lugar, personas que nos acompañaban, nombre de la emoción sentida, intensidad de la misma (por ejemplo de 0 a 10) y las consecuencias que ha tenido sentir esa emoción o que hemos hecho al respecto (cual ha sido nuestra respuesta cognitiva y/o conductual a esa emoción).

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Comunicación eficaz

10. Como solucionar problemas

La comunicación que tenemos con nosotros mismos, ese flujo de pensamiento que nos acompaña durante todo el día, es importante porque invertimos en él tiempo y energía.

Las temáticas que más nos absorben suelen ser las tareas pendientes (cuestión que ya tratamos en el vídeo anterior) y las preocupaciones. Dentro de las preocupaciones habituales los grandes protagonistas suelen ser los problemas: solemos dedicar mucho tiempo a interpretar la conducta de los demás en función de nuestra conducta, intentando dar una explicación o justificación a la conducta de los demás sin ser esas personas. Teniendo en cuenta que nadie piensa, ni siente ni actúa igual no deberíamos hacerlo (o por lo menos no tan a menudo) porque da lugar a error, y con ello a problemas no deseados.

La pauta adecuada cuando sucede que tenemos un problema, y parte del problema es la interpretación que le estamos dando a la conducta de otra persona, consiste en preguntar a esa otra persona para resolver la duda y deshacer parte (o todo) del problema. Debemos aceptar que nadie tiene una bola de cristal para adivinar las causas de las conductas de los demás. Más vale preguntar y parecer tonto una vez que no preguntar y parecer tonto siempre por estar interpretando situaciones y a las personas desde una perspectiva equivocada, que es a partir de nosotros mismos cuando lo que pretendemos es dar un significado a la conducta de otra persona y actuamos en función de ese significado y no del propósito real de esa otra persona.

Siempre que tengamos una duda sobre la conducta, la actitud o el pensamiento de otra persona lo mejor que podemos hacer es preguntar para resolver esa duda y dejar de consumir parte de nuestro flujo de pensamiento, de nuestras energías y tiempo, evitando que nos lleve a un error y, por lo tanto, a un problema.

Hay tres tipos básicos de problemas:

  • Problemas en los que la solución depende total o parcialmente de mí
  • Problemas en los que la solución no depende de mí
  • Problemas de otras personas, no propios, en los que uno considera que puede aportar algo o intervenir de alguna manera en la solución.

Centrándonos en el primer tipo de problema (en el que la solución depende de mí) cuando se presenta este tipo de situación debemos plantearnos en qué consiste el problema en sí para centrarme en buscar soluciones. Normalmente la solución a la mayoría de este problemas consiste en ponernos en contacto con las personas implicadas y, a través de la negociación, alcanzar un acuerdo satisfactorio para todos o, por lo menos, sentirnos lo mejor posible con nosotros mismos por haber mantenido una actitud productiva de buscar soluciones con las personas adecuadas.

Como conclusiones del vídeo de hoy os ofrezco dos ejercicios para realizar:

  1. El primero de ellos es que, ante la duda sobre la conducta de otra persona, le preguntemos a esa persona para facilitar el entendimiento mutuo
  2. Y que, en el caso de problemas en los que la solución depende total o parcialmente de mí, desgranemos el problema en partes pequeñas y lo hablemos directamente con las personas implicadas con el objetivo de buscar soluciones. En vez de centrarnos en el problema y darle vueltas y más vueltas, dedicamos nuestro esfuerzo y energía a buscar soluciones, de manera que seamos más eficaces y productivos.

De esta manera estamos facilitando que nuestro flujo de pensamiento sea funcional y beneficiamos nuestro propio bienestar y el de las personas que nos rodean, acercándonos cada vez un poquito más al gran objetivo de nuestras vidas: SER FELICES.

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Comunicación eficaz

9. La comunicación con uno mismo

En los vídeos anteriores hemos empezado a valorar la importancia que tiene en nuestra vida cotidiana la comunicación con los demás, y en el vídeo justo anterior a éste hemos comentado la importancia del autoconocimiento, o conocimiento de uno mismo, a través de nuestra percepción de nosotros mismos y de las personas que nos rodean. En el vídeo de hoy vamos a profundizar en nuestro propio flujo de pensamientos: en como nos comunicamos con nosotros mismos.

Nos pasamos el día “hablando con nosotros mismos”, pensando cosas a las que a veces prestamos mucha atención, y otras veces no. Si estuviéramos todo el tiempo prestando atención a lo que pensamos sería una pérdida de tiempo y recursos muy importante que nos impediría tener una relación normalizada o funcional con nuestro entorno. Sin embargo es necesario saber que ese flujo de pensamiento existe y que a en ocasiones nos supone una limitación en la vida cotidiana porque nos afecta a nivel cognitivo y emocional, influyendo en nuestra conducta.

¿Cómo nos podemos conocer mejor a través de conocer como nos comunicamos con nosotros mismos? En primer lugar sabiendo sobre qué “hablamos” con nosotros mismos. Normalmente hay dos temas principales de conversación en nuestro flujo de pensamientos internos:

  1. Las tareas pendientes
  2. Las preocupaciones, que consiste en dar vueltas a los acontecimientos pasados que nos afectan a nivel emocional, y a los posibles acontecimientos futuros que nos generan incertidumbre, y por ello, cierto malestar.

La pauta más eficaz para gestionar nuestro propio flujo de pensamiento consiste en hacer listas. En el primer caso, para las tareas pendientes, porque el hecho de sacarlas de nuestro pensamiento para apuntarlas y dejarlas previstas como tarea “real” en un horario o calendario semiestructurado, hace que automáticamente dejemos de darle vueltas (porque ya está programada y ordenada para hacerse en algún momento y algún lugar establecidos).

En caso de las preocupaciones, a pesar de que sea un poco más complicado porque solemos darles vueltas a las cosas que nos han generado malestar más que a las que nos han generado bienestar, la mejor pauta para gestionarlas también es recurrir a las listas: podemos redactar (en papel, en el móvil, o en cualquier formato que nos sea accesible) cual es la preocupación concreta a la que damos vueltas en nuestra cabeza, qué personas están implicadas, qué nos hace sentir, si queremos o no hacer algo al respecto, qué alternativas podemos valorar para actuar, etc. De esta manera enseñamos a nuestro cerebro que las preocupaciones forman parte de nuestra vida cotidiana, y nuestro flujo de pensamiento, y que podemos estructurarlas de una manera productiva, de manera que nos restan las energías y el tiempo imprescindible para procesarlas y ponerles solución, si es necesario.

Así no nos preocupamos de una manera espontánea y poco adaptativa (dedicando horas y horas a dar vueltas a situaciones reales o no, pasadas, presentes o posibles futuras), si no que trabajamos para generar un hábito de pre-ocuparse únicamente de aquello que merece la pena y elaborando una serie de informaciones que nos ayudan a resolver situaciones o estados emocionales de manera efectiva y eficaz. Todo ello nos acerca al gran objetivo de nuestras vidas: SER FELICES.

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Si consideras que los problemas de tu vida cotidiana o tus preocupaciones son difíciles de gestionar, no olvides que nadie nos ha enseñado a hacerlo y que si necesitas ayuda estamos a tu disposición en el teléfono 681 372 373 y el e-mail serfelizbelenmartin@gmail.com.

¡Muchas gracias y que hagas un buen día!